martes, 3 de diciembre de 2013

¿LA ACADEMIA FOSA COMÚN DE LA EPISTEMOLOGÍA?

                                                                                                            Por: José de Jesús Tejada Maury

¿LA ACADEMIA FOSA COMÚN DE LA ESPISTEMOLOGÍA?

Cuando me refiero a la academia no lo hago para señalar a esa bodega refrigerada en donde se hace culto a la intelectualidad foránea, al dogma, al servilismo intelectual, a la trama de la colcha de retazos que urden el copiar, pegar, publicar y en donde se fabrican cartones para la compra-venta. Precisamente de la academia hacen parte las asociaciones  de profesionales, los profesionales independientes, sean públicas o privadas, los tertuliaderos que intercambian opiniones y  publican sea en libros, revistas o medios masivos de información. No escapamos  de ello los investigadores independientes que nos preocupamos porque la epistemología no sea una momia encerrada en urnas de cristal dentro de nuestras academias (universidades: públicas y privadas, agremiaciones de profesionales, etc.). La epistemología en su sentido filosófico teórico y experimental, no el concepto teórico que se maneja en el ámbito académico en retórica eufemística de erudición, sino como la herramienta más importante con que cuenta la ciencia ya que la filosofía la pone a su disposición, para que los profesionales de cualquier área, incluso sin ser profesionales de cartón, hagamos uso al momento de analizar, interpretar, deducir, concluir y explicar las inconsistencias o ambigüedades en argumentos, postulados en materia de ciencia , sobre todo explicando y justificando los hechos y eventos en  materia de investigación.
El desconocimiento práctico de la epistemología está llevando a convertir  a la ciencia como un problema de fe, eso se aprecia a simple vista cuando se analiza algún documento o postulado. Por ejemplo, afirman que la menopausia “podría” causar osteoporosis, y con este supuesto formulan suplementos de calcio, convirtiendo esto en dogma de academia sin siquiera pasar por los filtros epistemológicos.
Otro caso es el del Bosón de Higgs, el cual es una partícula (supuesta), en el modelo estándar de la física de partículas, propuesto para “explicar la masa de las partículas elementales”. Sigue el supuesto “se cree otorga masa a las partículas”. Cuando aún la misma ciencia no ha podido explicar el origen del universo y no lo explicará hasta tanto no entienda que la energía jamás se transforma en materia  pues, la energía se transforma de una forma de energía  a otra y que la energía coexiste con la materia, es decir, la energía es una variable dependiente de la materia. Hablar de creación de masa a partir de partículas subatómicas, es llevar a la ciencia a un plano existencial, es relegar la materia al plano infinitesimal, similar proceso ocurre con el cerebro y las ideas, las ideas son energía, pero esa energía existe porque hay un cerebro que es materia que las produce y una serie de reacciones fisicoquímicas (que son materia).

Mientras la academia no de importancia a la epistemología  como herramienta principal en la explicación, justificación, interpretación, análisis  y la objetividad  no sólo en los procesos de investigación, sino en los trabajos realizados, seguiremos retrasados en materia de conocimiento e innovación, la filosofía y la ciencia no pueden separarse por el contrario no hay ciencia sin filosofía y los cartones de especializaciones, maestrías y postgrados serán alimentos para polillas y comejenes. El dilema que enfrenta la academia está en ubicarse desde la perspectiva del conocimiento, mientras se siga con el oscurantismo y el dogma académico impuesto por sugestión de autoridad tal como viene sucediendo actualmente, el pensamiento de nuestros profesionales seguirá estancado .Por eso es que estamos muy mal en interpretación y análisis, por pretender excluir la parte interpretativa y analítica(o quizás por no saberlo hacer  por estar muy mal en epistemología) por ello no hay soluciones a los problemas y siempre terminan en enfrentamientos y agresiones físicas o verbales, burlas, saboteos e incluso en enemistades , sacando el conocimiento del contexto científico para llevarlo al campo personal prefiriendo por comodidad arrodillarse ante el servilismo intelectual foráneo ,cobijándonos bajo la férula de la intelectualidad importada, volviéndonos cómplices no sólo del fraude de academia, sino de crímenes de  lesa humanidad (esto para el caso de historias ficticias para el caso de  algunas enfermedades),  la academia no puede estar al servicio del delito. La epistemología como teoría del conocimiento debe tener como objetivos la verdad, la objetividad, la realidad, la explicación y la justificación, ahí es en dónde está el papel de la academia. La academia no puede seguir siendo una fosa común para la epistemología.

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