sábado, 22 de agosto de 2015

El Reloj del Metabolismo de la glucosa

El Reloj del Metabolismo de la Glucosa

Autor: José de Jesús Tejada Maury
Dentro de los trastornos metabólicos, la mal denominada diabetes es uno de los que más ha centrado a los investigadores con el objetivo de plantear una solución definitiva a éste.
La academia definió a la diabetes con base en unos indicadores de glucemia en la sangre. De acuerdo a estudios, entre 70 y 100 miligramos por decilitro se consideran normales, dependiendo de la hora de haber tomado los alimentos y la hora en que se hacen los análisis. El contenido en miligramos por decilitro debe estar comprendido entre 90 y 125, si sobrepasa esa cifra se diagnostica como diabetes.
El asunto se ha manejado con hipoglucemiantes orales y con suministro de la hormona insulina, para conseguir bajar los valores en el torrente sanguíneo, pero desde el punto de vista estadístico y no desde el punto de vista epistemológico.
Se manejan cifras e indicadores y no se ha explicado cuál es el mecanismo científico que interviene en este proceso y por más de un siglo esta mecánica se fijado como pauta protocolaria, especializando a muchos profesionales, inicialmente endocrinólogospara después perfilarlos en diabetólogos, sin excluir al médico general dentro de la medicina familiar para el manejo de indicadores que busca mantener los estándares de glucosa en sangre con moléculas químicas y no solucionar el problema de raíz con ha debido ser en un principio.
El camino inicial con el cual ha debido ventilarse el problema de la hiperglucemia es haberse centrado en la ruta metabólica de la glucosa, para poder encontrar la raíz del problema y no mantener la desinformación ligada al miedo que se experimenta por no haber tipificado una definición precisa y por la variedad de síntomas que experimentan quienes adolecen este trastorno.
Si nos tomamos el trabajo de analizar la ruta metabólica de la glucosa, nos percataremos que es el hígado quien retira los excesos de glucosa en la sangre.
Si ésta presenta congestionamiento en la ruta metabólica de la glucosa el problema no está en el páncreas, sino en el hígado que es en donde están los receptores de glucosa de la sangre.
Por consiguiente, se infiere que la hormona insulina segregada por el páncreas actúa como catalizador de la glucolisis, es decir, que la insulina no regula la cantidad de glucosa en la sangre, sino que ella acelera su combustión, ya que la glucosa es el combustible de la célula.
De allí se comprende el papel de los hipoglucemiantes, sean orales o inyectados, para algunos casos el paciente presenta “resistencia a la insulina”, lo cual nos reafirma cuál es su función dentro de la ruta metabólica de la glucosa. Esto también explica por qué la persona se va adelgazando, a medida que se va quemando la glucosa en la sangre, es poco la que pasa al hígado a convertirse en glucógeno y por ende del hígado al tejido adiposo.
El camino ideal para manejar un correcto tránsito la ruta metabólica de la glucosa es, que cada paciente empiece a comprender quelos diabéticos como tal no existen, sino por el contrario lo que existen son personas con retorno lento de glucosa, pues los excesos de glucosa de la sangren son retirados por el hígado y este los almacena en forma de glucógeno, y de allí pasan a formar parte del tejido adiposo como reserva de energía, por ello es que cuando se incrementa la cantidad de glucosa en sangre debido a su tránsito lento hacia el hígado, el mecanismo de acción energético del organismo recurre al tejido adiposo para afrontar la demanda de energía por parte del metabolismo celular, y es aquí en dónde el organismo tiene que trasformar ese tejido adiposo en glucosa requiriendo para ello cetonas y otros disolventes que se acumulan en la sangre y en la orina, e inducen al llamado coma diabético.
La alta presencia de glucosa en sangre debido a su lento retorno hacia el hígado hace que el plasma sanguíneo vaya adquiriendo alta viscosidad que es lo que hace que la sangre presente mucha resistencia para fluir y así cumplir la función de llevar oxígeno y nutrientes a las células en todo el cuerpo humano.
La alta viscosidad en sangre derivada de la alta concentración de glucosa es la que origina los síntomas que experimenta la persona con retorno lento de glucosa, a nivel circulatorio, a nivel vascular, sobre todo la microcirculación, se presentará la glaucoma diabética, al no poder circular el humor acuoso por el canal de Schelemm que es un pequeño canal circunferencial localizado en el ángulo iridocorneal de la cámara anterior del ojo, por el cual drena el humor acuoso hacia la circulación sanguínea.
La disfunción eréctil es otro de los síntomas derivados de la alta viscosidad en la sangre, los accidentes cerebro-vascularestambién obedecen a la alta viscosidad sanguínea -falta de movilidad o resistencia a fluir y por consiguiente no se facilita llevar nutrientes y oxígeno al cerebro.
Las gangrenas, al tener alta viscosidad la sangre -resistencia a fluir- el oxígeno no llegará a los tejidos y por ende se necrosarán ahí está el origen de la terrible gangrena diabética.
Nos preguntamos: ¿cuáles serían los mecanismos para evitar todas estas complicaciones y llevar una vida sana, sin depender de los hipoglucemiantes orales o inyectados?
La respuesta, primero que todo hay que analizar si la administración de hipoglucemiantes suprimió la producción normal de insulina por parte del páncreas, pues, estas moléculas químicas pretenden reemplazar una función normal del órgano elaborador de la hormona, para suministrarla artificialmente, en el torrente sanguíneo, limitando la actividad neurotransmisora y sináptica entre el Sistema Nervioso Periférico y el sistema Nervioso Central bloqueando así la producción de insulina parte del páncreas (similar a como quitarle el suministro de agua de la tubería del acueducto y vendérselas en envases).
Recordemos una vez más que el asunto está en mantener el porcentaje normal para evitar la alta viscosidad en la sangre (viscosidad normal para que la sangre no presente resistencia al fluir a través de venas, vasos, capilares) y cumpla su función de nutrir y oxigenar a las células del organismo.
Para ello he diseñado una técnica llamada el Reloj del Metabolismo de la Glucosa, para que cada paciente maneje este mecanismo para controlar su lento retorno de glucosa, que tal como se mencionó con anterioridad la acumulación en sangre obedece a su lento retorno hacia el hígado que es el órgano encargado de retirar los excesos de glucosa en sangre.
Reitero mi consideración de que la insulina sólo ayuda a la combustión de glucosa en la célula, esto se detecta cuando a un paciente se le suministran fitoterapeúticos (plantas, hierbas, etc.), sin que éstas contengan insulina, la baja de glucemia en el torrente sanguíneo se experimenta, inclusive pacientes que inyectándoles insulina, sus indicadores no bajan de 240, situación contraria a cuando se administran fitoterapeúticos, se ha podido comprobar que se baja hasta 90,85.
Continuando con el Reloj del Metabolismo de la Glucosa en sangre, cada paciente debe considerar qué clase de alimento le está suministrando a su organismo, tener en cuenta el Índice de Glucemia de sus alimentos, es decir, qué tan rápido un alimento se convierte en glucosa y en cuánto tiempo pasa al flujo sanguíneo. En esto si hay que ser estricto, pues de acuerdo a como maneje su régimen alimenticio, así manejará la presencia de glucosa en sangre.
Para empezar el paciente debe tener un horario de alimentación puntual, es decir, puede desayunar, almorzar y cenar con diferencia de seis horas. Por ejemplo si desayuna a las 06:00, almuerza a las 12:00 m y cena a las 6:00 p.m.
Con el glucómetro va a ir tomando un control a la primera hora después del desayuno, seguidamente a la segunda hora, hasta llegar a la hora del almuerzo, es decir cada una hora anotará los valores, diseñará su tabla para una, dos, tres, y seis horas respectivamente, eso hará después del desayuno, lo mismo del almuerzo y por comodidad en la noche si se duerme temprano, tómela cada una hora hasta las ocho o nueve de la noche.
Tan pronto se levante al día siguiente tómesela en ayunas, esto para que tenga una idea de cómo estuvo su tránsito de glucosa desde el momento en que se acostó a dormir hasta cuando se levantó, pues por lo general en la noche se realiza muy poca actividad física y es importante tener en cuenta las calorías necesarias para cada paciente y la clase de actividad desempeñada, algunos pacientes ingieren comida a media noche -esto como es lógico incrementa su glucemia en sangre- y si tiene retorno lento, se le va acumulando la del día, a veces desayunan a las diez de la mañana y almuerzan a las doce, toman intermedios (meriendas) o ven televisión hasta altas horas de la noche ingiriendo alimentos de alto contenido calórico y por eso alcanza los valores altos
La glucemia aumenta a medida que la persona —con retorno lento de glucosa— ingiere más y más alimentos y la alta viscosidad es la que impide que la célula se nutra y es lo que hace que la persona demande más alimento, sienta sed, experimente ansiedad.
Satisface el hambre estomacal y no el hambre celular, por consiguiente aquí el paciente debe poner de su parte, educando al apetito para evitar esos excesos. Existen cantidades de productos naturales que le dan fluidez a la sangre, además de otros que facilitan el rápido tránsito de glucosa en la sangre.
Si no está en condiciones de cambiar sus hábitos alimenticios y estilos de vida, debe ser consciente de las consecuencias y de los padecimientos de este trastorno metabólico.
Dado que el problema del retorno lento de glucosa no es por culpa del páncreas, el terapeuta debe centrar su atención en aplicar procedimientos para limpieza hepática, para permitir que los receptores de glucosa del hígado reciban los excesos de glucosa de la sangre y así no se incremente la viscosidad sanguínea poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
Hay cantidad de productos industrializados que producen o provocan este trastorno metabólico, por eso es importantísimo que también se conozca el listado los edulcorantes artificiales, las bebidas, los refrescos, los preservantes, todo esto incide en el mecanismo de la ruta metabólica de la glucosa en el cuerpo humano trayendo como consecuencia su ralentización, o bloqueando los receptores en el hígado.

El paciente debe poner de su parte, si va a utilizar el reloj del metabolismo de la glucosa, o si va a acudir al terapeuta profesional, pero no puede olvidar su terapia mental a fin de corregir hábitos alimenticios y estilos de vida.

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